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April 04 ISO/IEC DIS 29500 sin histerias ni hipocresías
Sí; ya sé que este título no resulta muy sugerente y que muchos de vosotros no sabréis qué es eso de ISO/IEC DIS 29500, pero si os digo que el formato de documentos de Office ya es doblemente estándar, entenderéis mi interés en compartir toda la verdad sobre Open XML, sin histerias ni hipocresías. Primero, un poco de historia Cuando Microsoft lanzó las primeras versiones de Office, definió un formato de documentos que aprovechaba toda la potencia y funcionalidad de las aplicaciones. Es el caso de los documentos .doc (Word) .xls (Excel) o .ppt (PowerPoint) cuyo número ha ido creciendo exponencialmente en todo el mundo hasta constituir un conjunto de miles de millones de documentos. Desde el principio, Microsoft se ha preocupado por garantizar la interoperabilidad de sus aplicaciones con otros formatos de documento existentes en el mercado, y de ahí el soporte a formatos estándar como TXT, RTF, HTML o XML. Con el paso de los años, y la progresiva sofisticación e incremento de la complejidad de los sistemas de información, los clientes empezaron a demandar un mayor soporte de estándares y una mejora de la interoperabilidad de los documentos Office con las aplicaciones de terceros. Así, ya hace cinco años, incorporamos soporte nativo al formato XML en Office 2003, para almacenar y compartir información de forma estructurada. Con el lanzamiento de Office 2007 quisimos ir un paso más allá en nuestra apuesta por la interoperabilidad y ofrecimos soporte nativo al formato de documentos Open XML, a la vez que remitíamos el formato al cuerpo de estandarización ECMA para su aprobación. Una vez conseguido la aprobación, tras un año de trabajo por parte de una docena de empresas y organismos (Apple, Microsoft, Intel, Noverll, etc.) integradas en un grupo de trabajo de ECMA, este organismo remitió el estándar ECMA Office Open XML (ECMA 376) para su aprobación por ISO. Y esto es lo que ha finalizado esta semana. El formato de documento Open XML es ahora, por tanto, doblemente estándar. Pero, ¿no existía ya un estándar de formato de documentos? Hace un par de años, otras compañías informáticas impulsaron un formato de documento denominado Open Document Format (ODF) desarrollado por la organización OASIS y basado en un esquema XML creado por OpenOffice.org. ODF fue aprobado como un estándar OASIS en 2005 y publicado como estándar ISO un año después, siguiendo un proceso similar al que ahora ha registrado Open XML. Como formato, ODF es un reflejo del producto Open Office y está apoyado por Corel, Google, Sun, Openoffice.org e IBM. El estándar presenta algunas limitaciones en diversos aspectos, como la gestión de fórmulas en hojas de cálculo o las funcionalidades de accesibilidad, para garantizar que las personas con discapacidad puedan utilizar los documentos en formato ODF pero, en cualquier caso, Microsoft no se opuso en su momento a la estandarización de ODF (ni en ISO ni en ANSI) y, además, ha facilitado la conversión de documentos entre ambos formatos mediante el liderazgo de proyectos OpenSource que finalizaron con la creación de plugins gratuitos (Guardar como ODF). Es más, tras el último anuncio de interoperabilidad de Microsoft, a corto plazo será posible “guardar como” ODF desde cualquier aplicación de Office por defecto si así se desea. Los defensores de ODF se han opuesto a la estandarización de Open XML asegurando que ya existía un estándar de formato de documentos y que, por tanto, no era necesario estandarizar un nuevo formato. Lo cierto es que existen hoy en día muchos formatos de documento estandarizados (HTML, XHTML, PDF, ODF, DocBook, DITA, RTF…), de la misma forma que existen múltiples estándares relacionados con la representación de imágenes (TIFF/IT, TIFF/EP, GIF, JPEG, PNG…), la compresión de video digital (MPEG-1, MPEG2, MPEG-4, H.264…) o su transmisión (FireWire, HDMI,DVI, UDI, USB...) cada uno creado con propósitos diferentes. La diferencia básica estriba en que Open XML surge de la necesidad de crear un estándar XML que pudiera aprovechar todas las funcionalidades de Office. No se trata sólo de definir cómo debe ser el formato estándar de un documento de texto, sino de especificar cómo ese documento puede interoperar con otras aplicac Por cierto; recomiendo a todos los interesados en los aspectos técnicos de Open XML la visita a http://www.openxmlcommunity.org/ y, muy especialmente, la lectura del blog de Héctor Sánchez Montenegro, Director de Tecnología de Microsoft Ibérica. Entonces, ¿por qué la polémica? Nuestro deseo de estandarizar el formato de Office ha sido visto en algunos foros como una maniobra defensiva. Nada más lejos de la realidad; se trata de abrir nuestro formato (tras años en los que se ha criticado, precisamente, el uso de formatos propietarios en Office) para favorecer la interoperabilidad y la portabilidad de los documentos, independientemente de la aplicación con que hayan sido creados. Se trata de un algo importantísimo para organizaciones y personas que quieren conservar sus documentos y que necesitan que se les garantice que, le ocurra lo que le ocurra a Microsoft en el futuro, ellos van a contar con documentos en un formato estándar soportado por un buen número de compañías y con numerosas aplicaciones con las que podrán seguir trabajando en sus documentos Open XML, aunque éstas no sean de Microsoft. Se ha dicho que Microsoft podría perder la posibilidad de vender en las Administraciones Públicas si no conseguía que se estandarizara el formato de Open XML y de ahí nuestro interés en promocionar el estándar Open XML. Eso nunca ha sido cierto, ya que las aplicaciones de ofimática de Microsoft son capaces de trabajar con cualquier formato de fichero, incluido ODF o ECMA 376 (como estándar abierto que, en cualquier caso ya era antes de comenzar el proceso de ISO) Igualmente, tras el último anuncio sobre interoperabilidad realizado por Microsoft, ha quedado claro que nuestro compromiso con los estándares es absoluto y que queremos garantizar la interoperabilidad de nuestro software con el del resto de la industria. No se trata de proteger nuestro mercado en el terreno de las Administraciones Públicas sino de responder a las necesidades de nuestros clientes en el terreno de la interoperabilidad. Existen ya en el mercado más de 200 aplicaciones desarrolladas por compañías distintas a Microsoft que corren en plataformas Linux, Windows o Mac y que utilizan Open XML (no en vano, se trata de un estándar abierto ECMA desde hace ya dos años) Entre las compañías que ya están soportando Open XML se encuentra IBM, que si bien es el principal defensor de ODF, ya ha lanzado productos que soportan Open XML como Lotus Quickr, WebSphere Portal, DB2 Content Manager v8.4 o DB2 9. En la larga lista de aplicaciones que utilizan Open XML pueden encontrarse desde sl iPhone de Apple a OpenOffice 3.0. De lo que trata todo este proceso es de facilitar al usuario la posibilidad de elegir; de seleccionar, en cada momento, el formato de documentos que mejor se adapte a sus necesidades. Eso es, precisamente, lo que Microsoft está buscando con la estandarización de Open XML. Por último, ¿qué hemos aprendido? El proceso de estandarización de Open XML nos ha permitido aprender algunas cosas. La primera, la importancia del consenso en este tipo de procesos; durante estos meses, un número muy importante de técnicos de diferentes organizaciones han aportado su opinión sobre el estándar, lo que nos ha permitido mejorar la definición del formato Open XML, demostrando la importancia de la comunidad. Ha habido más de mil comentarios técnicos durante este proceso que se han contestado en tiempo y forma, mejorando el estándar y haciendo posible su aprobación. Segundo, hemos mejorado nuestra capacidad de escucha y hemos interiorizado las recomendaciones de nuestros clientes, las empresas desarrolladoras de software, los organismos reguladores y los cuerpos de estandarización. Por último, hemos incrementado aún más nuestro compromiso con la interoperabilidad de los sistemas y la portabilidad de la información. El proceso de estandarización de Open XML ha sido transparente y ha cumplido todos los requerimientos de ISO. El estándar se ha aprobado por mayoría absoluta, con el apoyo del 86% de los países miembros de ISO. Por encima de cualquier otro condicionante, el respaldo de la gran mayoría de los países representados en ISO demuestra que la lógica técnica es la que finalmente se impone. Desde el momento en que ECMA e ISO aprueban el formato Open XML como estándar internacional, Microsoft deja de controlar este formato, que pasa ahora a depender de los cuerpos de estandarización internacionales. De esta forma, se garantiza tanto a los usuarios individuales como a las organizaciones públicas y privadas que podrán acceder a sus documentos pasados y futuros, soportados por un formato estándar, aún en el caso de que Microsoft desapareciera. Esta evolución obedece a la petición de nuestros usuarios y a nuestra responsabilidad como compañía ante la sociedad: apostamos firmemente por la adopción de estándares internacionales, y por la capacidad para que la información perdure en el tiempo de forma accesible. Es decir, apostamos por la verdadera interoperabilidad.
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